[Creo que en este capítulo leeréis lo que todas estabais esperando ;) Iré cambiando de narrador, yendo de Sarah a Dessy, para que sepáis lo que siente cada una en todo momento :) Espero que os guste.]
--------------------------------------------------------------------
**SARAH**
Mis párpados se fueron abriendo poco a poco. La verdad, yo no tenía muchas ganas de levantarme de allí, pero era tarde y teníamos que subir a la habitación.
Miré a Edward. Descansaba como un ángel, me sabía mal despertarlo. Pero tenía que hacerlo.
- Edward... - dice en voz baja - Edward... - repetí, esta vez moviéndole un poco el brazo.
Pero no se despertaba. Debía estar en un sueño profundo.
- ¡Edward! - me vi obligada a gritar, y se despertó de repente, con un movimiento brusco.
- ¿Qué? - se frotó los ojos con ambas manos - Oh, eras tú... ¡Qué susto! - dijo llevándose una mano al pecho.
- Tenemos que subir arriba.
- ¿Por qué? - dijo extrañado.
- Pues porque es tarde, y tendremos que dormir en la cama, digo yo eh... - propuse encogiéndome de hombros.
- Hombre, no es una necesidad - replicó, negando con la cabeza.
- Pero seguramente, si nos quedamos aquí te levantarás con la espalda destrozada, mira cómo estabas... - dije esto mientras le colocaba un poco el pelo sin peinar.
- Eso sólo es un problema si nos quedamos abajo a dormir... - alzó una ceja mientras sonreía.
- Precisamente por eso tenemos que ir a dormir arriba.
- Creo que no me has entendido bien...
Hice una mueca, extrañada. Pues no, no le había entendido.
- A ver... - intentó volver a explicarme -, quería decir, que si nos quedamos abajo, mi espalda será un problema sólo si dormimos.
- O sea, lo que pretendes es que no durmamos, ¿es eso?
- ¡Las pillas al vuelo! - exclamó revolviéndome el pelo.
- ¿Y qué vamos a hacer entonces?
Se quedó callado. Cogió el mando del aparato de música y lo encendió a un volumen muy bajo. Estaba puesta su música y me resultaba algo raro. Creía que sabía lo que pretendía, así que tampoco dije nada. En lugar de eso, me dije a mi misma: "Sarah, ahora sí estás preparada. Vamos, tú puedes. ¡Empieza ya!". Pero mi cuerpo no hacía caso. "¿Eres idiota? ¡Muévete!". Así que, en cuanto me miró a los ojos, me acerqué y rocé sus labios con los míos. Primero muy suave y lentamente, pero después él hizo acelerar el ritmo. Se había adelantado más hacia mi y estaba inclinado, ya que yo había dormido sobre sus piernas y todavía no cambiara de postura. Para hacérselo más fácil me fui levantando lentamente y me senté en sus rodillas. Mis manos revolvían su pelo y lo acariciaban con ternura. Las suyas me tenían agarrada de la cintura con suavidad, pero a la vez firmemente. Era como si tuviera miedo de que me fuera a ir. Entonces me aparté.
- ¿No estás preparada? - dijo Edward echándose hacia atrás.
- No, no es eso, ahora estoy segura de que sí - le sonreí y él también lo hizo. Iba a volver a besarme cuando le paré - Espera, quiero asegurarme de una cosa.
Me levanté y me dirigí hacia las escaleras. Las subí y me asomé a la habitación de los chicos. ¡Menuda sorpresa me llevé! Encontré a John y Dessy en una situación un tanto comprometida. No habían llegado a un extremo muy elevado, pero ella estaba sin camiseta y él se había quedado en ropa interior. Bajé rápidamente las escaleras y Edward se apresuró a preguntarme qué había ido a hacer.
- Pues quería asegurarme de que John y Dessy no nos oyeran ni fueran a bajar.
- ¿Y?
- Creo que no nos molestarán... - dije negando, con una risilla.
- ¿Estaban dormidos? - preguntó Edward frunciendo el ceño.
- No exactamente - alcé ambas cejas y sonreí.
- Oh... - dijo con los ojos muy abiertos - Comprendo... - asintió un tanto desorientado.
- Está haciendo exactamente lo mismo que vas a hacer tú, así que que no te parezca tan raro - me apoyé en la barandilla de las escaleras.
Antes de decir nada se levantó y vino hacia mi. Seguramente le habría gustado la idea que le di. Esta vez sus besos fueron más apasionados. No podía controlarle, ni tampoco a mi misma. Nos fuimos acercando al sofá y terminé debajo de él. Sus manos acariciaban mis brazos, sus labios se acompasaban con los míos, como siempre hacían, y todo marchaba a la perfección. Al fin me sentía segura.
**DESSY**
El torso desnudo de John tocaba el mío con suavidad. Nuestras lenguas producían chispas al rozar, y yo cada vez me sentía mejor. Todo aquello era mágico, y, por qué no admitirlo, excitante. Pensar que Edward y Sarah estaban abajo y que podrían pillarnos en cualquier momento era una sensación que me gustaba.
Las manos de John ahora estaban ocupándose de desabrochar mi pantalón e irlo bajando poco a poco, con mi ayuda, que movía la cintura para mayor facilidad. Ahora ambos estábamos en ropa interior. Uno delante del otro y con la cama a nuestro lado. Podría pasar cualquier cosa, en concreto una que todos sabéis. Sus brazos me rodearon en un gran abrazo, sin dejar de besarme. Nunca me había sentido tan segura en toda mi vida con alguien. Pero de repente se me acordó algo realmente importante.
- ¡John! - grité apartándolo de mi - Habrás pensado en todo, ¿no? - me puse realmente seria.
- Claro, no te preocupes. Los tengo justo ahí - señaló una caja de preservativos que parecía sin abrir. Y suspiré aliviada.
- Menos mal, hago bien fiándome de ti - sonreí y volví a acercarme a él.
Subió sus manos hasta mi sujetador y lo desabrochó muy despacio, con calma. Y sin previo aviso frenó.
- Espera, quiero estar seguro de que quieres hacerlo - dijo mirándome fijamente a los ojos, con sus manos aún sujetando ambos lados de mi sujetador.
- John, nunca había querido algo con más ganas que ésto.
Y entonces prosiguió. Estaba flotando en una nube, en nuestra nube particular, mientras todo aquello pasaba.
Por fin llegaba el momento; los dos ya estábamos sobre la cama, sin nada que interrumpiera el contacto de nuestra piel.
**SARAH**
Con calma, Edward levantaba mi camiseta. Una vez me encontré sin ella yo comencé a desabrochar los botones de su camisa completamente blanca, y él terminó de quitársela. Los pantalones también cayeron al suelo con el resto de la ropa. Al fin , ambos estábamos en ropa interior. Pero no queríamos apurar, ninguno de los dos tenía prisa en ver el cuerpo desnudo del otro. En todo caso, el momento iba a llegar esa noche, daba igual cuándo. Sus caricias, sus besos, cada contacto hacía que me estremeciese como nunca lo había hecho. Las canciones seguían sonando y eso hacía que yo aún tuviera más ganas de él, si eso era posible. No sé, pero las letras me inspiraban.
Después de unos minutos de espera, él se separó de mi.
- Bien, ahora va a llegar el momento, ¿estás preparada?
- Del todo - dije muy contenta, con una sonrisa en la cara que lo demostraba.
- Vale.
Entonces fue el comienzo de todo:
Sus manos subieron por mis costados y terminaron en mi sujetador. Lo desabrochó con dulzura y me lo quitó. Todo esto con sus labios sobre los míos, eso nunca faltaba. Palpó hasta abajo y fue bajando también esa parte, al mismo tiempo que yo lo hacía con la suya. Pero yo tenía que ayudarle moviendo la cintura.
Por fin. Yo no estaba nerviosa, me sentía muy segura con él. Nuestros cuerpos estaban en contacto sin ropa de por medio. Era estupendo, me sentía realmente genial. No cambiaría eso por nada del mundo. Lo sentía realmente cerca, podría estar así toda la noche. Y la verdad, eso esperaba hacer. Sus manos ahora iban de arriba a abajo recorriendo todo mi cuerpo, y las sentí donde cualquier chica querría sentirlas. Al menos una en su sano juicio. Mis manos también hacían lo que querían. Iban desde su pelo hasta su cintura y, entonces, lo noté entre mis dedos. ¡Dios mío! ¡Pero qué era aquello! No voy a mentir, era impresionante. ¿Y aquello entraría dentro de mi? ¿En serio? Hombre, tenía un tamaño considerable. ¿Me dolería? Le iba a dar mi virginidad a él, al chico de mis sueños. Quería disfrutarlo lo máximo posible.
**DESSY**
Vale, al principio me había asustado. Cuando noté su pequeño hombrecillo rozando mi zona, normalmente intocable, fue como si un torbellino me atrapara. No podía articular palabra. Lo único que se escapaba de mi boca eran suspiros, y de vez en cuando alguno con sonido incluído. Y eso que aún no había entrado dentro de mi. ¿Qué haría entonces? De momento él aún no había intentado hacerlo, y si lo había hecho no lo consiguió. Pero sin previo aviso ocurrió: él ya estaba dentro de mi. Por supuesto antes de ello, habíamos tomado precauciones.
Una sensación increíble me recorrió el cuerpo de arriba a abajo. ¿Placer? ¿Dolor? Yo creo que todo a la vez. Primero dolió, luego fue agradable, y cuando me acostumbré fue realmente increíble. No podría describirlo con palabras. Entraba y salía muy rápido, casi no podía percibir los momentos en los que estaba casi fuera. Aún así, era suave y John había sido muy dulce a la hora de empezar.
Y sin darme cuenta, pronuncié su nombre en voz alta. Él sonrió y siguió haciéndome sentir de aquella manera tan maravillosa. Pero paró durante unos segundos para hablarme.
- Dessy, no sé si lo sabías, pero ésta es mi primera vez.
¿Yo era la primera vez de John Grimes? ¿Iba aquello en serio? ¡Dios, qué bien me sentía!
- ¿De verdad?
- Completamente.
- Bueno, creo que ya habrás supuesto que ésta también es mi primera vez.
- ¿Ah, sí? Me alegro de ello.
Me miró tiernamente durante unos segundos y luego siguió aquella perfecta fracción de nuestras vidas. Su lengua descendió por mi torso, sus labios me daban pequeños besos a lo largo de él, y su lengua se encontró donde hacía sólo unos instantes había estado su "mini-John". Aunque tan mini no era, pero ya me entendéis.
**SARAH**
Sus labios parecían impacientes por rozar cada parte de mi cuerpo. Bajaban con suavidad por mi cuello, lo cual puede que me hiciera gemir un par de veces, pero nada comparado cuando llegó a mi punto débil. Bueno, el mío y el de cualquiera. Dije su nombre varias veces, alguna de ellas pienso que demasiado alto. Pero John y Dessy no me preocupaban, estarían con su tema. Creo que aquello hizo que Edward se excitara todavía más, porque en un abrir y cerrar de ojos lo noté dentro de mi. Al fin estábamos completamente compenetrados. Se movía rápido y con dulzura. Fue uno de los mejores momentos de toda mi vida. ¿Qué digo? Fue EL MEJOR momento de toda mi vida. En escasos instantes, noté algo más dentro de mi. No le di mucha importancia al principio, pero entonces me acordé: ¡Los preservativos! ¡No habíamos utilizado! Aparté a Edward con brusquedad, lo que le hizo desconcertarse.
- ¡¿Qué...?!
- ¡Edward! - me llevé una mano a la cabeza - ¿No se nos olvida algo?
- Pues... -negó con la cabeza, pero se acabó dando cuenta- oh, oh... ¡mierda!
- Sí, ¡eso es lo que digo yo! Pero en fin, ahora ya está hecho...
- Sarah, ¿te das cuenta de lo grave que es esto?
- Bueno, tranquilo... mañana tomaré la píldora y ya está. No pasa nada...
- ¿Que no pasa nada? ¡¡¿Que no pasa nada?!!
- ¡¡Relájate!! Mira, ahora ya hemos empezado. No hay marcha atrás... - intenté acercarme a él de nuevo para seguir, me sentía bien. No sé por qué, pero mi preocupación había desaparecido. En cambio él se había puesto muy nervioso.
- No, para. No podemos seguir...
- ¿Qué? ¿Por qué? Te he dicho que si me tomo la píldora mañana, no pasará nada.
- ¡Pero me sentiría como el malo de la película!
- ¡Eres idiota, no digas tonterías! ¿El malo de la película?
- ¡Sí, sí! Me siento así. Y no es ninguna tontería.
- ¡Sí lo es! ¡¡Es una completa estupidez!!
- Oh, ¿de verdad? ¿Es una estupidez que me preocupe por ti? Pues si tan estúpido soy, olvídame. Esta noche ha sido un error. ¡¡Un absurdo error, Sarah!!
Mientras decía esto se vestía con rapidez. ¿En error? ¿Eso era yo para él? Las lágrimas cayeron por mis mejillas, no tenía ganas ni de vestirme, así que allí me quedé. Mirando su cuerpo por la que parecía ir a ser a última vez. Cuando terminó giró su cabeza hacia mi y me vio llorar.
**DESSY**
Aquellos besos y el rozar de su lengua me hicieron volver a pronunciar su nombre, y a gemir varias veces. Esos momentos estaban siendo mágicos, como de otro mundo. Cuando subió para volver a besarme, hizo que su "mini-John" volviera a entrar dentro de mi. Sentí algo, un placer indescriptible, y por lo que mis oídos escuchaban, a él le pasaba igual. Él también llegó a decir mi nombre, lo que me hizo sentir realmente bien y me dio más ganas de seguir, más ganas de él. Su hombrecillo seguía moviéndose dentro de mi; arriba, abajo, arriba, abajo. Y así constantemente. Ambos gemíamos, gritábamos sin importarnos qué estarían haciendo en esos momentos Edward y Sarah. ¿Que por qué? Porque nos teníamos mutuamente y era lo único que importaba. Lo noté cansado después de unos minutos. Yo también lo estaba y él debió de darse cuenta porque paró con suavidad. Se tumbó a mi lado y nos tapamos con las sábanas.
- Dessy... quiero que sepas que ha sido el mejor momento de mi vida, y quiero tener muchos más así contigo.
- Oh, John. Yo también me he sentido genial, y espero que ésto se repita, y si puede ser, que sea aún mejor.
Los dos sonreímos y nos acurrucamos el uno junto al otro con cariño. No cambiaría eso por nada en este mundo.
**SARAH**
Edward dio un paso hacia mi. Por un momento parecía ir a disculparse, pero luego retrocedió y se mantuvo firme.
- Y una cosa más, Sarah... Me arrepiento, me arrepiento sinceramente, de haberte ofrecido en bandeja mi virginidad. Me arrepiento de que mi primera vez haya sido contigo.
Sus ojos estaban rojos, parecía que las lágrimas querían brotar pero él no les dejaba. Después de sus palabras comencé a sollozar aún más y un regato de lágrimas recorrió mi cara. Edward corrió escaleras arriba y yo me quedé allí, sola. Me puse mi ropa interior y mi camiseta, y me envolví en una manta. Me acosté, envuelta como en un ovillo de lana, y ya entonces no pude retenerlo más. Rompí a llorar. Sus palabras me habían destrozado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario