Mientras escuchaba la canción un montón de pensamientos se me pasaban por la cabeza: ¿Le gusto? ¿Me gusta? ¿Me quiere de verdad como algo más que una amiga? ¿Quiero yo que demos un paso más? ¿Qué hago sentada aquí escuchándole con los músculos paralizados? ¿He acabado enamorándome de mi ídolo?
- ¡Oh! ¡Ha estado genial, chicos! - dijo Dessy de repente.
Me asusté y di un respingo. No había estado muy atenta a la canción, pues tenía demasiadas cosas en la cabeza.
Me di cuenta de que Edward me miraba fijamente, ni apartaba la vista de mi. Debía estar esperando una buena reacción.
- Me ha encantado, sois estupendos - sonreí muy ampliamente hacia John y luego desvié los ojos hacia Edward.
- Gracias, Sarah - respondió Edward muy contento, dejando la guitarra a un lado del sofá. - Por cierto, querría hablar contigo un momento... - en ese momento miró a John - a solas.
- Ya nos vamos... - dijo John levantándose del sofá intentando disimular una sonrisa - Vamos, Dessy.
En cuanto salieron por la puerta, Edward hizo un movimiento de mano golpeando el sofá. ¿Quería decir que me acercara? De todos modos me senté a su lado.
- Bueno, ¿de qué querías hablarme?
- Pues... verás... hace un tiempo que quería decírtelo. Mira, cuando llegasteis eras mi amiga, te quería, te veía como una hermana.
- Yo a ti también te... quería, y lo sigo haciendo... - estaba un poco nerviosa. ¿Qué digo de un poco? Estaba muy, muy nerviosa.
- Lo sé - dijo poniéndome una mano en el hombro, y luego sonrió -. Pero yo ahora... te quiero más allá de...
Un ruido en la puerta interrumpió sus palabras.
- Edward, ¿sabes dónde...?
- ¡Ahora no, John! - su mirada pareció atravesar a su hermano como una bala.
- Vale, vale... lo siento, ya lo buscaré yo. - entonces desapareció detrás de la puerta y la cerró.
- A ver... - Edward intentó volver a concentrarse de nuevo en lo que quería decirme -, el caso es... que ahora te quiero más que antes. Pero no sólo como amiga...
Esas palabras me helaron la sangre. No podía ir en serio.
- ¿Sarah?
- Sí... es que... perdona... te estaba escuchando, pero no sé qué responderte... - solté una risa nerviosa y agaché la cabeza, entonces él rió conmigo.
- Lo entiendo...
- Pero... para ser sincera, yo pienso lo mismo... - le miré a los ojos, aunque me costó lo suyo, y sonreí.
- ¿Ah, s-sí? - me miró con los ojos muy abiertos, pero se le veía contento -, no me lo esperaba.
- Pues sí... - me reí nerviosa, mis manos temblaban y tenía la piel de gallina.
- Me alegra mucho saberlo...
Se acercó un poco más a mi y pasó una mano por mi pelo con delicadeza y suavidad. Me sonrojé y también me acerqué unos centímetros a él. Todo pasó tan rápido... Nuestros labios casi se tocaban, estaban a milímetros, pero entonces John hizo su aparición triunfal otra vez, haciendo que Edward se alejara unos centímetros de mi. Pero eso no hizo que apartara sus manos de mi.
- Edward, ahora en serio, no encuentro el... oh, ¿interrumpo algo?
- La verdad es que sí... - dijo él, con una sonrisa irónica.
- Pues lo siento... ya me voy, que yo también estoy ocupado - guiñó un ojo y se volvió a ir, dejándonos solos.
- Siempre en los momentos más oportunos... - dije rodando los ojos. Estaba muy feliz.
- No te equivocas...
Volvió a acercarse a mi y esta vez nuestras bocas sí se encontraron, produciendo dentro de mi una gran explosión de sensaciones. Nuestras lenguas jugaban, bailaban a su propio ritmo, iban coordinadas. A mi alrededor la temperatura aumentaba, ya no existía nada más. Me olvidé de todo y simplemente disfruté del momento, cosa que no solía hacer, pero aquello lo merecía.
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