Las palomitas estaban entre Dessy y yo. Cada vez que Edward quería, tenía que extender su brazo por delante de mi, y eso me hacía estar aún más nerviosa. ¿Pero por qué me pasaba aquello? Era totalmente absurdo. Aunque a Dessy también la notaba algo rara, había veces que rozaba su brazo con el mío y lo notaba tembloroso. Yo sabía que ella también sentía algo hacia John, pero esa tarde parecía que todo iba a dar un giro inesperado, por lo menos para mi. Cada vez notaba a Edward más cerca, notaba que él se arrimaba más y más, aunque yo no me resistía, claro. En las escenas más divertidas todos nos reíamos y comentábamos en alto, pero en las más empalagosas, Edward acariciaba mi hombro con la mano que había posado en él al comienzo de la película. Eso hacía que hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobrara vida propia, todo era tan extraño... Tenía la sensación de querer más de él, pero no poder conseguirlo por miedo. ¿Miedo a qué? Pues a perder su amistad, a asustarle,... a muchas cosas. Hubo un momento en el que mi corazón aceleró a un ritmo desenfrenado y mi mente no conseguía pensar con claridad: en la escena más romántica de toda la película el brazo de Edward me rodeó y me acercó más a él, su mano en ese momento se acercó a la posición de mi corazón, y esto hizo que mi cabeza se apoyara en su hombro. Mi cerebro no conseguía responder a nada, y el vello de todo mi cuerpo se erizó por completo. ¿Eran esas señales intencionadas? Eso empezaba a desquiciarme.
Cuando la película terminó y comenzaron los créditos, nadie se movió de su sitio. Dessy había subido los pies al sofá, estaba cabeza con cabeza con John y una de sus manos agarraba la de él. Y fue entonces cuando me di cuenta de mi posición: mi cabeza estaba apoyada en el hombro de Edward, el brazo que me rodeaba hacía que su mano se entrelazara con una de las mías, y mi otra mano se había acomodado sobre una de las rodillas de Edward. Todos seguíamos sin movernos. Yo me sentía un poco incómoda, pero a la vez muy a gusto. Cuando terminaron los créditos y apareció en la pantalla el menú inicial, al fin John se levantó, haciendo que Dessy cambiara su postura.
- Después de todo, la idea de Edward de ver una película de este tipo no ha sido tan mala - sonrió hacia su hermano, y éste le devolvió el gesto.
Cuando John se fijó en nuestra posición soltó una pequeña risa y quitó el disco del DVD. Ésto hizo que Edward y yo nos separáramos un poco, pero no demasiado, ya que él no lo permitía.
- No ha estado nada mal... - dije un tanto avergonzada.
Dessy también nos miró y rió al igual que John. ¿No se habían dado cuenta de que ellos parecían una parejita de cuento?
- Se os veía muy... a gusto - dijo Edward mirando a John y luego a Dessy, con una sonrisa un tanto traviesa.
- Lo mismo te digo - añadió Dessy, alzando una ceja sonriente.
Habíamos montado nuestro cine particular, así que tuve que ir a abrir las persianas. Pero no fue tan buena idea, ya que todos cerraron los ojos e hicieron una mueca de dolor, incluída yo.
Sonó el teléfono. ¿Quién sería?
- Como siempre, voy yo - dije, riendo después. Me acerqué al teléfono y descolgué.
________________________________________________________________________________
- ¿Diga?
- Sarah, soy Liam, otra vez - se oyó una risa al otro lado del teléfono.
- Ah, hola Liam.
- Hola. Quería avisar a los chicos de que les he conseguido un concierto en un famoso local de la ciudad dentro de una semana. Acude mucha gente. No es lo que están acostumbrados a tener, es mucho menos, pero ganarán algo de dinero. ¿Les avisas tú?
- Claro, yo me encargo. No te preocupes.
- Muy bien, pues hasta otra.
- Adiós.
________________________________________________________________________________
- ¿Quién era? - preguntó Edward impaciente.
- Era Liam, os ha conseguido un concierto dentro de una semana en un local de la ciudad. Es algo informal, no irá mucha gente.
- ¿En qué local?
- No sé, no me ha dicho el nombre, se le habrá pasado.
- No importa - intervino John -, ahora no importante es ensayar. Podemos aprovechar para enseñarles a las chicas el estudio. En todo este tiempo aún no lo han visto.
- ¿Tenéis un estudio y nosotras sin saberlo? - dijo Dessy, haciéndose la ofendida.
- ¿Algo que objetar? - dijo John, mirándola con los ojos muy abiertas y las dos cejas levantadas.
- No... - Dessy se retiró un poco hacia atrás, pero estaban los dos de broma.
Así que los chicos nos llevaron al piso de arriba y paramos delante de la puerta donde estaba grabado "armario antiguo".
- ¿En serio? - dije escéptica, mirando a Edward, alzando una ceja.
Él rió y abrió la puerta, dejándonos paso a los tres, y a continuación entró él.
- John, haz los honores.
- Encantado - John se adelantó hasta el fondo del armario, donde había unas cortinas que parecían tapar sólo una pared. Pero en cuanto las abrió, vimos que en realidad había dos puertas enormes, y unos segundos después descubrimos que daban paso a un enorme y lujoso estudio.
- ¡Wow! - exclamamos Dessy y yo a la vez. La verdad, era increíble.
- Bonito, ¿eh? - dijo Edward pasando por delante de nosotras mientras nos guiñaba un ojo.
- ¡Es alucinante! - grité emocionada.
- ¡Chicas! Sentáos aquí - John nos acercó dos taburetes altos con asientos de cuero rojo y nos acomodamos en ellos. Los chicos, al contrario, se sentaron en el que debería ser su sitio de siempre, un sofá enorme negro, de terciopelo. Cada uno logró alcanzar una guitarra.
- No sabía que supiéseis tocar... - dijo Dessy mirándolos perpleja.
- Bueno, sólo un poco... - respondió John, mirando a Edward.
Entonces comenzaron a tocar y a cantar "Hold the world". Era una de mis canciones preferidas, y según me había dicho, también de Dessy.
Mi asiento estaba delante de Edward y él me había mirado un par de veces con esos ojos tan dulces y penetrantes. Sentía que estábamos sólo nosotros y que me cantaba sólo a mi. ¡Pero yo no quería que me pasara eso! ¡Él era mi amigo! Aunque tal vez, sólo tal vez, mi subconsciente no estuviera de acuerdo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario