Primero, Dessy y yo nos dirigimos a la habitación de John y Edward. ¡Aquello era un verdadero desastre! No sólo se trataba de las camas, si no que estaba todo tirado por el suelo, como cables, revistas, y demás. Pero sería mejor que nos pusiéramos a recoger en seguida. Tardamos aproximadamente unos veinte minutos, y luego nos pusimos con nuestras habitaciones. La mía estaba bastante bien, y la de Dessy un poco más desordenada. Nada que no se arreglara en diez minutos. Bien. Media hora. No estaba nada mal, así que bajamos a ver cómo iban los chicos. Pero al llegar, nos encontramos con algo desagradable...
- ¡John! ¡Edward! ¿Pero qué habéis hecho? - grité desesperada.
No sabía cómo, pero el suelo estaba aún más mojado que cuando subimos arriba.
- Pues... - comenzó Edward, con voz algo temblorosa ante mi enfado -, la fregona, que no seca, sólo expande... - lo dijo con esa voz cómica que sólo él y su hermano sabían poner.
- ¿No me digas? - dije con voz irónica, sonriendo forzadamente - Podíais usar los trapos...
- Ah no, eso no. Los trapos son para nuestras manos.
- ¿Vuestras... MANOS!? No podéis ir en serio... - alcé las cejas, mirándoles muy seria.
Se miraron entre ellos, desconcertados por mis palabras, o eso parecía.
- ¿Qué pasa? - dijo John, frunciendo el ceño.
Dessy se llevó una mano a la cabeza, observando el suelo aún empapado. Mientras, yo me acerqué a ellos y cogí el pelo de cada uno con una mano, tirando sin demasiada fuerza.
- ¡Ay, ay, ay! - se quejaron ambos, cerrando los ojos con fuerza ante el tirón.
- Usad esos trapos para secar el suelo, ¡YA!
- Vale, vale, pero suéltanos el pelo... - dijo Edward, con una mueca de dolor en la cara.
Le hice caso y se pusieron a trabajar. Después de haberlos convencido, Dessy y yo fuimos al salón con unos cuantos de esos trapos húmedos para intentar sacar las molestas y feas manchas del sofá de cuero blanco.
- Con eso no conseguiréis nada... - intervino Edward.
- Tú a callar y a limpiar el suelo, chato.
Me miró con cara de enfado, pero sabía que no iba en serio.
- Bueno... yo empezaré por los asientos - dijo Dessy.
- Entonces yo limpiaré el respaldo.
Nos pusimos a trabajar, pues sólo nos quedaban veinte minutos para hacer todo lo que nos quedaba. No nos dirigimos la palabra entre nosotros, y empezaba a temer que Edward se hubiera enfadado conmigo por ser tan autoritaria, ni siquiera era mi casa. Ahora que lo pensaba, me había pasado un poco. Pero seguí trabajando. Después de diez minutos me di cuenta de que las manchas no salían.
- Dessy, tenemos un problema... ¿ves que hayamos avanzado algo? - dije mirando preocupada el sofá.
- Pues... - Dessy hizo una mueca -, no. Para nada...
- Podemos disimularlas tapándolas, ¿no? Edward, ¿hay alguna manta o algo así que podamos usar?
- Sí, en el armario de nuestra habitación hay unas cuantas. Coge la que quieras. - ni siquiera me miró, siguió a lo suyo como si nada. Sí, estaba enfadado.
John me miró y se encogió de hombros, con cara de consecuencias. Yo suspiré con fuerza comencé a subir las escaleras.
- Vale, gra-- gracias, Edward.
No obtuve respuesta. Sabía que me había pasado, pero podía al menos mirarme al dirigirme la palabra.
Mientras estábamos arriba buscando una manta que al menos combinara con el resto del salón, Dessy me miraba preocupada.
- Sarah, no le des importancia... seguro que mañana ya se le ha pasado.
- No lo creo... ha sido mi culpa. - mientras decía esto, sacaba justo lo que nos hacía falta del armario y cerraba la puerta con cuidado.
- No digas eso. Quieres que sus padres tengan una buena imagen de nosotras, eso es todo. No pretendías hacer nada malo. Sólo que le ha sentado un poco mal. Pero se le pasará pronto.
- Eso espero.
Bajamos las escaleras y colocamos la manta encima del sofá. No quedaba mal y no se veía un sólo rastro pegajoso. Perfecto. Cinco minutos para que se cumpliera la hora. Cinco minutos para las doce de la mañana. Y aún estábamos en pijama y quedaban las manchas de la alfombra.
- Chicas, hemos terminado de secar el suelo - dijo John levantándose. Parecía orgulloso de si mismo.
- Oh, bien. Ahora podéis ayudarnos con la alfombra. Y rápido, porque también quiero ponerme decente para la visita.
- Pero si estás bien así... Y tú Dessy también - dijo guiñándonos un ojo a las dos.
- ¿Estás de broma? ¿En pijama? Claro, seguro que doy una imagen estupenda.
- Pues claro - rió levemente y nos puso una mano en el hombro a cada una-. Bueno, ahora a limpiar esto. ¿Tenéis idea de cómo hacerlo? - alternaba la mirada entre Dessy y yo con una pequeña sonrisa.
- No... - dijo Dessy mirando las manchas, que parecían una plaga de insectos de lo pequeñas que eran y de las muchas que había.
- Tú puedes aportar alguna idea, John... - dije mirándole, alzando una ceja.
- Ah no, lo siento, mi cerebro a estas horas está en "stand-by".
Edward se mantenía al margen, pero intentó dar alguna idea; no sin antes meterse con John.
- Yo pensaba que tu cerebro siempre estaba apagado, hermanito. - se colocó delante de nosotros, mirando la alfombra y pensando algo - Hm... podríamos darle la vuelta, ¿no?
- No puede ser... ¿de verdad? ¿Crees que funcionará? - dijo Dessy irónicamente.
- ¿Tienes alguna idea mejor? - dijo mirándole susceptible.
- Pues...
- No, ¿verdad? Pues ya está.
- Oye, Edward, porque estés enfadado conmigo no tienes que tomarlas con Dessy.
- Calla y ayúdame a darle la vuelta a esto. - dijo con tono serio. Sí que le había molestado. Me estaba tratando fatal.
Le hice caso y agarré la alfombra por un extremo. John, Dessy y Edward agarraron los otros tres, y así le dimos fácilmente la vuelta. Dos minutos.
- Dessy, vamos arriba a cambiarnos.
- Voy - se dirigió corriendo hacia mi y las dos subimos las escaleras.
Ya arriba comenzamos a oír las voces de Edward y John. ¿De qué estarían hablando? No pudimos contenernos y, mientras nos vestíamos, escuchamos atentamente su conversación.
________________________________________________________________________________
- Edward, te has pasado.
- ¿Yo? ¡Ha sido Sarah la que se ha pasado conmigo! ¿Viste como me trató? ¡ÉSTA NO ES SU CASA!
- Eh, eh, tranquilízate. Sé que no es su casa, pero ahora están viviendo con nosotros. Simplemente quería causarles una buena impresión a mamá y papá, eso es todo.
- No por eso tenía que gritarme como lo hizo, y con esas palabras. "Tú calla y a lo tuyo". ¿Pero quién se cree?
- Es normal que haya dicho eso, estaba... estresada. No puedes enfadarte así con ella. Y ya lo que ha colmado el vaso es que las hayas pagado con Dessy. ¿Qué te ha hecho ella, a ver?
- Nada, no me ha hecho nada. ¡Pero estoy muy enfadado con Sarah, y eso me lleva a comportarme así con todo el mundo!
- Pues eso está muy mal... Lo primero, es pedirle disculpas a Dessy. Y lo de Sarah... lo mejor es que le expliques lo que te ha sentado mal y lo arregléis.
- Me disculparé con Dessy, pero Sarah debe saber de sobra qué es lo que me ha puesto así. Lo siento, pero no voy a hablar con ella. Que empiece ella pidiendo perdón si quiere.
________________________________________________________________________________
Después de esa conversación, me quedé paralizada. ¿No pensaba hablar conmigo si no empezaba yo? Eso ya era demasiado. Pues yo no iba a pedirle perdón.
- Sarah...
- No, déjalo. Da igual.
Seguí preparándome para bajar. Cuando me estaba peinando llamaron a la puerta. Genial. Lo que faltaba, una visita como aquella en estos momentos. Se notaría que Edward y yo teníamos problemas. En fin, tendría que disimular.
No hay comentarios:
Publicar un comentario