viernes, 12 de agosto de 2011

Capítulo 4.

Bajamos juntos, riéndonos de lo estúpida que había sido la situación. En cuanto Dessy y John nos vieron, a los dos pareció envolverles la alegría.
- ¡Hombre, ya era hora! - John le dió una palmadita a Edward en el hombro - ¿Quién ha sido el considerado que ha empezado a pedir disculpas?
Levanté la mano sonriente, y noté cómo las mejillas se me enrojecían un poco.
- He sido yo.
- Pero yo también me he disculpado, John... - dijo Edward, rodando los ojos.
- Te creo... Pero aún así, podías haber empezado tú.
- Bueno, ya está, lo importante es que lo han arreglado - Dessy vino a mi lado y me abrazó por la cintura, sonriéndome con alegría.
- ¡Cierto! ¿Vamos a comer? - gritó John con entusiasmo. La verdad, yo tenía hambre.
- Hm... ¿qué os parece si hacemos sushi casero? - le guiñé un ojo a Edward y él rió.
- ¡Por mi estupendo! - dijo Edward.
Seguidamente me puso una mano en el hombro y me miró irónico:
- ¿Lo prepararás tú? Así saldría más rico...
- ¿Yo? - reí levemente y bajé la mirada - Tendrías que ayudarme un poquito...
- Bueno, si es sólo un poquito, supongo que podré esforzarme.
Todos reímos juntos, y después de unos minutos buscando los ingredientes nos pusimos manos a la obra. Yo cortaba el pescado con Edward, y Dessy preparaba el arroz junto a John. Tardamos bastante tiempo en prepararlo, era un plato bastante complicado. Pero una vez hecho, tardamos mucho menos en comerlo. No por fardar, pero nos había salido genial.
- Ya te dije que si lo preparabas tú estaría delicioso. - Edward me miró con ojos tiernos. Me encantaba cuando hacía eso.
- Yo sólo me he encargado de cortar, en realidad el mérito es de John y Dessy - los miré mientras masticaba el riquísimo pescado crudo.
- ¡Por supuesto que el mérito es nuestro! - respondió John, bromeando.
- Y nadie nos lo va a quitar - añadió Dessy apuntándome con los palillos. Parecía que se empezaba a soltar un poco.
Levanté las manos, como quitándome la culpa de algo, y negué con la cabeza. Seguimos comiendo y hablando de chorradas. De vez en cuando el sushi salía volando por encima de la mesa y llegaba a parar en el tupé o la cara de alguno de los gemelos. Fue una comida divertida, había que reconocerlo, y no destrozamos la cocina ni un poquito. Eso sí, la mesa no se libró de buen sushi esparcido por su superficie.
- Bueno, ¿y qué haremos por la tarde? - dije entusiasmada, terminando mi bebida.
- ¿No vas a ponerte a limpiar? - dijo John, con tono burlón.
- Bah, qué más da. Ya lo haremos, ¿no? - me encogí de hombros, riendo.
Edward me miró perplejo, pero a la vez estaba contento. Ahora ya no teníamos por qué discutir, yo ya no mandaría tanto en ellos como antes. Las palabras de Edward, el modo en el que miró, hizo que me sintiera mejor y renovada. La verdad, mi corazón se aceleraba cada vez que hablábamos, ¿pero por qué?  Yo no quería enamorarme, yo quería ser su amiga, y ya está. Era a lo que aspiraba cuando era su fan y aún estaba tan lejos de ellos. Sólo quería que me siguieran en Twitter, tener una foto con ellos, y con mucha suerte, llegar a ser su amiga. ¿Pero enamorarme? No, para nada. En cambio, me estaba pasando. Pero sabía que yo a él nunca le gustaría, me veía como una hermana pequeña.
- A mi hoy no me apetece salir... ¿qué tal si nos quedamos en casa y vemos una película? - dijo Edward mientras se levantaba de su silla y cogía sus cosas para llevarlas al fregadero.
- ¿Y qué película? - preguntó Dessy imitándole, también levantándose de su asiento.
- Pues no sé... una bonita - dijo esto mirándome durante unos segundos, y rápidamente desvió la mirada.
¿Una bonita? ¿Quería decir con eso "romántica"? ¿Le había entrado la vena... femenina? Era extraño, normalmente no era de eso. Pero en fin, por un día supongo que no pasaría nada.
Nos pasamos una larga hora intentando elegir una película y haciendo palomitas, preparando bebidas, y demás cosas. Al final todos nos decidimos por una bastante empalagosa pero con un toque humorístico, o eso parecía. John se encargó de ponerla en marcha mientras los demás elegimos nuestro sitio en el sofá. Edward se había colocado a la derecha del todo y yo me senté a su lado. A mi izquierda estaba Dessy y a su lado se encontraba John. Las posiciones perfectas, al menos para mi gusto, y Dessy seguramente pensaría lo mismo. El brazo de Edward ya estaba sobre mis hombros antes de que comenzara la película. ¿Estaba más cómodo? ¿Quería decirme algo con eso? Estaba bastante confusa, la verdad. No sabía qué pensar. No era que me molestara, pero... era raro. La película comenzaba, y mi mente y corazón empezaban también a funcionar a un ritmo enfermizo.


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